Decisiones políticas para el futuro de España

¿Cuáles son las principales tendencias e incertidumbres que configurarán el entorno estratégico español en las próximas décadas?

¿Qué marco analítico utilizan los responsables políticos, tanto en la primera línea de la administración como en el Ejecutivo, para desarrollar las estrategias de gobierno? En particular, a la luz de lo que parece ser un futuro incierto.

Es preocupante desde el punto de vista técnico e inquietante desde una perspectiva sociológica, descubrir que el gobierno es incapaz de dar respuestas satisfactorias a una sociedad sometida a presiones socioeconómicas que provocan angustia.

En esta línea, el gobierno debe desarrollar una metodología y realizar un análisis basado en la experiencia de administraciones anteriores, las consultas y la recogida de datos e investigación. Se trata de un ejercicio que consiste en investigar, redactar y editar, así como en buscar observaciones internas y externas destinadas a revisar y reforzar el análisis.

Es fundamental conectar con académicos e investigadores de diversos campos del conocimiento para integrar nuevas perspectivas que permitan generar ideas y conocimientos innovadores para afrontar los desafíos del futuro. Y esto será posible cuando identifiquemos y comprendamos cuáles han sido nuestros escollos.

Uno de los aspectos más difíciles de una política pública de esta magnitud y alcance es organizar todo el análisis en un informe coherente, integrado y orientado al futuro. Debe fundamentarse en dos principios organizativos esenciales: a) la identificación y evaluación de los factores generales que conformarán el futuro entorno estratégico, y b) la investigación sobre cómo responderán los ciudadanos y los líderes a estos factores.

El análisis debe dividirse en dos grandes áreas basadas en los principios mencionados. En primer lugar, examinar las fuerzas estructurales que existen en cuatro áreas críticas: la democracia, el medio ambiente, la economía y la tecnología. Los investigadores eligen estas áreas porque son decisivas en la configuración de la dinámica futura, poseen un alcance verdaderamente amplio y permiten realizar previsiones razonables a partir de los datos y pruebas disponibles.

En segundo lugar, se debe examinar cómo las fuerzas estructurales interactúan y se relacionan con otros factores para influir en las dinámicas emergentes en dos niveles de análisis distintos: a) los individuos y la sociedad; b) los países y el sistema internacional. El análisis de este apartado implica un mayor grado de incertidumbre como consecuencia de la variabilidad que presentan las decisiones futuras de los ciudadanos. Por esta razón, debemos centrarnos en identificar y describir las dinámicas emergentes clave en cada nivel, así como los factores que las impulsan y cómo pueden evolucionar con el tiempo.

Otro de los desafíos que plantea la exploración del futuro a largo plazo es determinar en qué cuestiones hay que centrarse y cuáles hay que ignorar. Debemos enfocar de forma específica en las tendencias y dinámicas globales a largo plazo que conformarán las comunidades, países y el sistema internacional en las próximas décadas, y presentarlos en un contexto más amplio. Como resultado, otras cuestiones y crisis urgentes pueden recibir menos atención, lo que pone a los ciudadanos en riesgo de no poder abordar cuestiones vitales inmediatas.

Dicho esto, la mente moderna no me interesa, así que quién sea el César de turno me es irrelevante. También me resulta indiferente quiénes son los actuales líderes mundiales. Tengo suficiente criterio como para saber que vivimos dentro de un sistema. En consecuencia, lo que ocurra a escala global o nacional dentro de la esfera política es simplemente un sistema que los hombres han puesto en marcha mediante una serie de instituciones tales como el Fondo Monetario Internacional, los bancos, las compañías de seguros, los tribunales, la policía, las universidades, los colegios y los municipios, entre otros. Todas ellas son estructuras creadas por el hombre.

Si no comprendemos cómo funcionan estaremos siempre desconcertados por quienes son los dirigentes y por lo que pretenden hacer. Viviríamos en una incertidumbre perpetua. Una situación que alimentan e impulsan los medios de comunicación, las multinacionales, los partidos políticos y algunos grupos religiosos.

En esta vía, es descorazonador darse cuenta de que, si confrontamos a cualquier joven con los hechos reales, no sabrá qué decir. Pues están tan absortos en cuestiones superficiales que se han perdido. En tal sentido, estoy más preocupado de lo que hará el Creador y no de los Estados Unidos, China o Rusia. Me interesa la verdad y quiénes somos en realidad.

Como resultado, la razón por la cual muchos están obsesionados con la política y otros asuntos globales es porque son criaturas de este mundo. Sin embargo, yo no soy una criatura de este mundo porque el Reino del Creador no es de este mundo. Cuando los ciudadanos comprendan que existen cuestiones más importantes que adherirse a personas ignorantes y arrogantes que pretenden controlar todos los aspectos de su vida mientras restringen su libertad y sus posibilidades de ingresos, serán dueños de su destino.

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