El futuro de la estructura laboral

El propósito de esta reflexión es motivar que los lectores investiguen y saquen sus propias conclusiones, al margen de la realidad única presentada por el Estado, respaldada y financiada por grupos de interés,[1] cuyos esquemas no permiten que los ciudadanos planteen alternativas a la actual estructura laboral global[2], sobre todo en una época en que se exagera el miedo para eludir el pensamiento crítico.[3]

En este sentido, formar parte de una pequeña comunidad al modo de intelligentsia me ha permitido acceder a información habitualmente vedada a quienes a menudo se enfrentan a la denigrante circunstancia de depender de información controlada y por tanto censurada.

Es indudable que los cambios sociales son un estímulo para la sociedad humana. Así, si el cambio es favorable y proporciona beneficios tangibles, la respuesta tenderá a ser positiva. Por ejemplo, cuando en un país se instaura la independencia o la democracia, o cuando se crean nuevas oportunidades de empleo. Asimismo, cuando el cambio es perturbador y suprime determinados elementos esenciales de la vida humana, se producirá una reacción negativa. Por ejemplo, el incremento del impuesto sobre la renta, la subida del precio del combustible y de la energía, o la disminución del grado de satisfacción laboral y la imposibilidad de llevar una vida tranquila.[4] Por consiguiente, conforme la tecnología configura nuestro futuro, asistimos a una acelerada transformación en nuestro entorno e intereses. Su engranaje avanza a una velocidad vertiginosa y actúa como instrumento al servicio del cambio, colocando al ser humano en un constante proceso de adaptación. Así pues, según los líderes políticos y su ejército de tecnócratas, no nos queda más remedio que conformarnos con las exigencias de las sociedades del futuro y evolucionar. Son ellos quienes componen la melodía mientras la masas danzan a su ritmo. No obstante, algunos cuestionamos esta exigencia y albergamos dudas sobre lo que puede deparar el futuro laboral tal y como lo conocemos.

“La tecnología en su esencia y en lo que se ha convertido, la técnica en manos de los billonarios que dirigen nuestro mundo, se ha hecho perjudicial para la vida humana, al estar creando una sociedad en la que la gente posee cada vez menos y alquila cada vez más para que cada vez menos gente tenga mayor dominio sobre nosotros”.[5] Por fortuna, existe en el ser humano un instinto suspicaz de encontrar los defectos en un concepto o idea con mayor facilidad y rapidez que comprender su auténtico valor económico-social. Y aunque sea irónico y a simple vista nos parezca negativo, este instinto permite detenernos a reflexionar y articular la razón por la cual, lo que ocurre a nuestro alrededor no nos parece correcto.

No es ningún secreto que los humanos han desarrollado siempre un sentimiento de resistencia y ansiedad ante dispositivos y tecnologías de vanguardia, bien sean vehículos de autoconducción o inteligencia artificial. Este instinto de autoconservación es precisamente el que nos ha facilitado señalar como una amenaza a la «superinteligencia o verdadera IA, que es la forma que pueden adoptar las tecnologías de IA actuales para el futuro conforme conozcamos más sobre el concepto fundamental de la Inteligencia Artificial: El funcionamiento del cerebro humano».[6]

Por esta razón, y para neutralizar este instinto en las nuevas generaciones, el Estado y los grupos de interés «presionan para que el sector educativo enseñe a los alumnos a programar desde pequeños».[7] Varios gigantes tecnológicos, como Apple, ofrecen recursos para formar niños en prácticas de programación.[8] Dado que el mundo avanza incesantemente con la tecnología como columna vertebral, se espera que las personas que viven en él estén muy bien informadas de ella, y de forma transparente. «Muchos de los elementos que conforman el trabajo del futuro, o las formas en que los trabajadores interactúan con las tecnologías para crear, acceder y transferir información, y las ideas proyectadas para las iniciativas estratégicas, frecuentemente implicando las tecnologías en desarrollo (por ejemplo, la IA) para incrementar las operaciones, ya no son un esfuerzo del futuro, sino una exigencia para sobrevivir en este entorno económico caótico».[9]

Por otra parte, al combinar este escenario de cambio social y la estructura laboral actual, comprendemos el alcance del desafío al cual nos enfrentamos.

En este punto, no es posible continuar sin antes definir qué es un empleo. Sencillamente, este término define la situación de una persona que realiza múltiples tareas mientras se beneficia de unos ingresos; al tiempo que la tarea es un trabajo que actúa como subconjunto de un empleo.

Existe la posibilidad, aunque no soy optimista de que en el futuro el ser humano se caracterice por la creatividad, que es un rasgo humano que no puede desaparecer sin más ante la inteligencia artificial. En la teoría o dogma de quienes impulsan las nuevas estructuras laborales, subyace la idea de que tenemos ordenadores y robots que son capaces no solo de suministrar su propia energía para realizar un trabajo, sino también de proporcionar inteligencia. Posiblemente con el tiempo estas máquinas sean más inteligentes que nosotros, alcanzando así lo que llaman la singularidad.[10] Sin embargo, todavía no estamos allí, aunque en la actualidad son capaces de hacer más trabajo, más procesos analíticos y tienen disponibilidad permanente. Esto significa que la tecnología nos llevará hacia una sociedad más utópica donde las personas, en teoría serán liberadas para realizar mayor cantidad de procesos de pensamiento creativo en sus trabajos diarios, y en el futuro, básicamente se transferirá el proceso analítico pesado y la energía que requiere el trabajo duro, para que los humanos sean capaces de hacer cosas más productivas, más pensamiento creativo y trabajos de persona a persona, centrados en el ser humano.

No obstante, debo decir al respecto que no apuesto por esta frívola generación la cual da por hecho todos los avances tecnológicos y la comodidad que estos proporcionan, y que cuando fallan lo critican severamente, sin tener nada que ver en su creación ni desarrollo.

En esta línea, me decía un ingeniero japonés que la diferencia entre los jóvenes asiáticos y los occidentales es que mientras unos crean dispositivos otros juegan con ellos. Por esta razón, si queremos que la frase tan repetida de que «los jóvenes son el futuro del mañana» sea cierta, es necesario que ellos quieran asumir esa responsabilidad. Con el sistema educativo actual será muy difícil ya que uno de los principales factores en el desarrollo de la fuerza laboral es la educación. Los empleos y la naturaleza del trabajo están cambiando. La automatización es un factor clave que exige formación, y el sistema educativo actual no satisface esa necesidad. Se podría decir que los jóvenes han entrado en un coma educacional.

Además, el trabajo del futuro exige un compromiso social humano con la nueva estructura laboral, donde debe generarse un equilibrio ecológico que permita a los robots con IA contribuir a la comunidad humana y a su bienestar; la producción de alimentos, la prevención de enfermedades y la atención sanitaria deben ser la máxima prioridad. Con todo, garantizar el equilibrio y la confianza mutua entre la tecnología basada en la IA y los humanos no serán posible a menos que esté dirigida por una generación con valores bien cimentados.

Al mismo tiempo, debemos considerar la repercusión que tienen la tecnología y la globalización, puesto que son fuerzas estrechamente relacionadas entre sí que impulsan el cambio estructural continuo del empleo e influyen en la distribución global de las actividades económicas y de los puestos de trabajo.

Si bien los cambios tecnológicos son constantes, sus repercusiones varían según los niveles de desarrollo y la velocidad de adaptación en todo el mundo. La integración mundial se ha visto reforzada, no solo por el desarrollo de las TIC y otras innovaciones tecnológicas, que han reducido los costes de las transacciones internacionales, sino también por las decisiones políticas de eliminar barreras.

Este hecho pone de manifiesto la importancia de las decisiones políticas para determinar el impacto que puede tener la globalización sobre las tendencias del empleo. Si observamos la evolución reciente, la tecnología y la globalización han ejercido un impacto muy asimétrico en los trabajadores de diferentes regiones del mundo. Es posible identificar ganadores y perdedores como consecuencia del cambio, con la tendencia a la polarización del empleo en muchos países desarrollados, lo que plantea retos sociales y políticos a la hora de compensar las pérdidas sin renunciar a posibles ganancias, así como preparar las sociedades de estos países para sacar partido del progreso tecnológico y de la integración global mediante estrategias legislativas y orientadas al futuro.

Por otra parte, los cambios demográficos constituyen una de las principales fuerzas impulsoras del mundo del trabajo. El mercado laboral, impulsado por los factores demográficos, está creciendo, con un aumento en el empleo de mujeres, de trabajadores de mayor edad al igual que en la migración, aunque en algunas partes del mundo siguen existiendo diferencias significativas en las mismas dimensiones de integración en el mercado laboral de las mujeres, los ancianos y los migrantes.

La investigación científica sobre los efectos de la diversidad presenta un panorama muy heterogéneo, que señala las múltiples dimensiones de la diversidad, así como sus consecuencias. Sin embargo, la diversidad suele estar vinculada a la discriminación. En efecto, existen evidencias empíricas de discriminación en el mercado laboral por motivos de etnia, género, edad, discapacidad, orientación sexual o religiosa, lo que no sólo crea barreras en las trayectorias profesionales de los individuos, sino que también implica la pérdida del potencial productivo de la economía. Por ello, se justifica la adopción de normativas antidiscriminatorias y de sensibilización, así como el control y la aplicación sistemática de las mismas, y la adopción de iniciativas expertas para cambiar las prácticas actuales en el mercado laboral.

En esta línea, las empresas tienen tanto la oportunidad como el cometido de estar al frente de esta transformación, pues la formación y el reciclaje a gran escala pueden mejorar el dinamismo económico de sus negocios, al tiempo que genera un ecosistema que garantiza la empleabilidad y la productividad de todos los trabajadores en un nuevo mundo laboral.[11] Tanto los directivos como los empleados se beneficiarían de reflexionar sobre el futuro del trabajo y posicionarse para seguir estos cambios, en lugar de resistirlos.[12]

Mientras que es imprescindible ayudar a los líderes a configurar estructuras y políticas para el trabajo ágil, no necesitan conocer todas las respuestas. En su lugar, deberían facilitar la comunicación con los trabajadores para descubrir todas las formas en que la gente interpreta la flexibilidad, desde dónde trabaja hasta cómo programa su trabajo. Las políticas de agilidad no funcionarán si son difíciles de comprender, si los empleados o los directivos no saben cómo utilizarlas, o si difieren mucho en su enfoque.[13]

El teletrabajo también ofrece a las empresas la oportunidad de enriquecer su diversidad acercándose a los trabajadores que, por razones familiares o de otra índole, han sido incapaces de trasladarse a las ciudades emblemáticas, en las que se concentraban el talento, el capital y las oportunidades antes de la pandemia. Algunas empresas ya están planificando el traslado hacia espacios de trabajo flexibles tras el éxito de la experiencia del teletrabajo realizada durante la pandemia, lo que permitirá reducir el espacio total que necesitan y emplear menos trabajadores en la oficina cada día.[14]

«El futuro del trabajo tiene como objetivo la creación y difusión de conocimientos basados en la experiencia de los trabajadores[15] con el compromiso de transformar el negocio del futuro”.[16]

Conseguir el equilibrio adecuado entre el teletrabajo y el trabajo in situ requerirá un conocimiento profundo de qué tipos de trabajos y qué personas están realmente capacitadas para trabajar a distancia. Los empresarios se enfrentarán al desafío de crear un entorno de trabajo que proporcione la máxima flexibilidad a los trabajadores, pero que también maximice la productividad.[17]

Para atraer, retener y acceder al mejor talento, las organizaciones deberán satisfacer esta evolución de necesidades ofreciendo a los empleados una experiencia a nivel del consumidor.[18]

Las nuevas tecnologías, los cambios demográficos y el impacto del Covid-19 en el mercado laboral han cambiado la forma en que las organizaciones hacen negocios y las habilidades que sus talentos necesitan para ayudarles a tener éxito en las nuevas actividades comerciales.[19]De trabajar para crear un lugar de trabajo productivo, la concentración de recursos se dirigirá a la creación de una cultura de oficina acogedora.[20]

Dar a los trabajadores autonomía y control sobre todos los aspectos de sus carreras, desde el estilo de trabajo hasta el lugar de trabajo, será una tendencia clave que prevemos para la próxima década.[21] Los empleados estarán más capacitados para tomar sus propias decisiones.[22] Incluso antes de la pandemia, las organizaciones utilizaban cada vez más herramientas no convencionales de supervisión de los trabajadores, y esta tendencia de los RR.HH. se acelerará con la nueva monitorización de los teletrabajadores y la recogida de datos sobre la salud y la seguridad de los mismos.[23]

Es difícil calcular el efecto que tendrán los robots, la IA y los sensores en la mano de obra, a pesar de haber dejado atrás las primeras etapas de la revolución tecnológica. Los economistas tampoco se ponen de acuerdo sobre el impacto relativo de la IA y la robótica. En un estudio en que se entrevistó a 1.896 expertos sobre el impacto de las tecnologías emergentes; el 48% creía que los robots y los agentes digitales desplazarían a un número significativo de trabajadores de cuello azul y blanco, y muchos expresaron su preocupación por el hecho de que esto provocaría un gran aumento de la desigualdad de ingresos y un gran número de desempleados y la ruptura del orden social.

No obstante, la otra mitad de los expertos que respondieron a esta encuesta (52%) esperaba que la tecnología no desplazara más puestos de trabajo de los que creara para 2025. Esos expertos creían que, aunque muchos de los trabajos que actualmente realizan los humanos serán sustancialmente asumidos por robots o agentes digitales, confían en que el ingenio humano creará nuevos puestos de trabajo, industrias y formas de ganarse la vida.[24]

En esta vía, más de 90 millones de trabajadores podrían tener que desarrollar nuevas habilidades significativas dentro de sus funciones actuales, mientras que hasta 21 millones podrían tener que abandonar ocupaciones en declive,[25]en un proceso que han denominado como “desempleo tecnológico”. Si bien es cierto que la “destrucción creativa”, que consiste en reemplazar los puestos de trabajo perdidos con otros nuevos, será un factor a considerar, las tecnologías más recientes tienen la capacidad de eliminar mucho más puestos de trabajo de los que se crean.[26]

Los líderes tendrán que replantearse lo que significa la rendición de cuentas a medida que se adaptan a las nuevas formas de teletrabajo y trabajo híbrido y satisfacen la necesidad de liderar equipos más ágiles y dinámicos.[27]

En esta línea, la nueva estructura laboral contribuirá de manera significativa al éxito de la colaboración en los proyectos multiactores. Y aunque empaqueten el término “estructura” con otros envoltorios tales como «diseño organizativo» o «arquitectura», la estructura seguirá siendo «la suma total de las formas en que (una organización) divide su trabajo en tareas distintas y luego logra la coordinación entre ellas».[28]

Por último, hacer realidad la nueva estructura laboral global dependerá de la capacidad del Estado para colaborar con las universidades públicas rompiendo su inercia y eliminando las barreras para adaptarse al cambio, ya que los centros educativos privados desde hace muchísimo tiempo exigen excelencia en sus planes de estudio y recursos humanos.

En este sentido, el mayor desafío es el desfase entre la naturaleza cambiante del empleo y la información que reciben los jóvenes para tomar las decisiones educativas, formativas y profesionales adecuadas. Una mejor colaboración entre el sector educativo público y privado permitiría preparar a los trabajadores del futuro, en los que habrá más mujeres, más jóvenes y más minorías en campos estratégicos, contribuyendo así al equilibrio social o quizás no. Dependerá de la voluntad. “Si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes”.[29]

La estructura laboral del futuro estará a expensas de que las instituciones públicas, el sector privado y una generación de jóvenes en su mayoría sin propósito ni valores sean los actores principales de un proceso que determinará el trabajo del futuro. La única salida del Estado está en “desarrollar una política pública con una perspectiva que rompa la mentalidad burocrática y ofrezca soluciones reales. Una visión y una dinámica de trabajo que resuenen en las futuras generaciones cuyos valores y principios se alineen con las prioridades de los ciudadanos”.[30]

[1] De todas las definiciones de grupos de interés destacan las siguientes: (1) Stanford Research Institute (1963): “Aquellos grupos sin cuyo apoyo la organización podría dejar de existir”. (2) Rhenman (1968:25): El término grupo de interés “designa a los individuos o grupos que dependen de la empresa para la consecución de sus objetivos personales y de los cuales la empresa depende” y (3) Freeman y Reed (1983:91) “Cualquier grupo o individuo identificable que puede afectar a la consecución de los objetivos de una organización, o es afectado por la consecución de los objetivos por parte de una organización”. Aunque se aprecia una evolución de la definición del término, la esencia es la misma.

[2] En la actualidad, las estructuras de las organizaciones cambian rápidamente, desde organizaciones virtuales hasta otro tipo de estructuras flexibles. A medida que las empresas evolucionan y amplían así su presencia global, las organizaciones futuras incorporarán un sistema de gestión flexible, la participación de los miembros y un enfoque empresarial entre todos ellos.

[3] Giggs, R.: (2015) <<Fear: The Foundation of Every Government’s Power>> Research article. Independent Institute>> https://www.independent.org/publications/article.asp?id=1510

[4] Rohani, M. M., & Pahazri, N. (2018) <<Survey on how fluctuating petrol prices are affecting Malaysian large city dwellers in changing their trip patterns>> IOP Conference Series: Earth and Environmental Science, 140, 012085.

[5] Entrevista (2021) a Marc Barnes: <<Technology, Politics, and Radical Christian Living>>, en programa Pints with Aquinas. https://www.youtube.com/watch?v=2VoOoPc8-G4. 21 de noviembre.

[6] Hassabis, D., Kumaran, D., Summerfield, C., & Botvinick, M.: (2017). <<Neuroscience-inspired artificial intelligence>> Neuron, 95(2), 245–258. Retrieved from http://dx.doi.org/10 .1016/j.neuron.2017.06.011

[7] Barone, R.: (2017). <<9 reasons your child should learn to code (and one word of caution)>> www.idtech.com/blog/ 5-reasons-your-child-should -learn-to-code

[8] https://www.apple.com/uk/education/k12/teaching-code/

[9] Kudya, S.: (2020) <<COVID-19 and the Acceleration of Digital Transformation and the Future of Work>> Information Systems Management DOI: 10.80/10580530.1818903

[10]Toumey, C.: (2020) <<singurality or Technological Singularity>> Encyclopledia Britannica. https://www.britannica.com/technology/singularity-technology La singularidad, condición teórica que podría llegar en un futuro próximo cuando una síntesis de varias tecnologías nuevas y potentes cambie radicalmente las realidades en las que nos encontramos de forma imprevisible. En particular, la singularidad implicaría que los programas informáticos llegaran a ser tan avanzados que la inteligencia artificial trascendiera a la humana, borrando potencialmente la frontera entre la humanidad y los ordenadores.

[11] https://www.weforum.org/projects/future-of-work

[12] Morgan, J.: (2014) <<The Future of Work: Attract New Talent, Build Better Leaders, and Create a Competitive Organization>>

https://www.amazon.com/Future-Work-Attract-Competitive-Organization/dp/1118877241 

[13] Ernst Kossek, E.; Gettings, P.; Kaumudi, M.: (2021) <<The Future of Flexibility at Work. You can tailor programs and policies to fit your employees’ needs>> https://hbr.org/2021/09/the-future-of-flexibility-at-work%207

[14] Ibídem

[15] https://www.aspeninstitute.org/programs/future-of-work/

[16]Zalis, S.: (2021) <<The Future of Work Has Arrived. Now What?>>  https://www.forbes.com/sites/shelleyzalis/2021/09/20/the-future-of-work-has-arrived-now-what/

[17] Tyner Jones, B.: (2021) <<The Future of Work: Workplace Trends for 2021 and Beyond>> https://www.natlawreview.com/print/article/future-work-workplace-trends-2021-and-beyond

[18] https://www.kornferry.com/insights/featured-topics/future-of-work/2022-future-of-work-trends

[19] https://www.weforum.org/projects/future-of-work

[20] Kashyap, V.: (2021) <<The Future of Work: 13 Of The Most Remarkable Trends to Look Out For>> https://www.proofhub.com/articles/the-future-of-work

[21] https://www.mbopartners.com/future-of-work/

[22] https://www.kornferry.com/insights/featured-topics/future-of-work/2022-future-of-work-trends

[23]Baker, M.: (2021) <<9 Future of Work Trends Post-COVID-19>> https://www.gartner.com/smarterwithgartner/9-future-of-work-trends-post-covid-19

[24] Fox-Skelly, J.; Bird, E.; Jenner, N.; Winfield, A.; Weitkamp, E.; Larbey, R.: (2020) <<The ethics of artificial intelligence. Issues and initiatives – Study>> European Parliamentary Research Service. Scientific Foresight Unit (STOA) PE 634.452 ISBN / ISSN: 978-92-846-5799-5

[25] Smit, S.; Tacke, T.; Lund, S.; Manyka, J.; Thiel, L.:(2020) <<The future of work in Europe: Automation, workforce transitions, and the shifting geography of employment>> McKinsey Global Institute. Discussion Paper. P.30

[26] Peters, M. A.: (2017) <<Technological unemployment: Educating for the fourth industrial revolution. Educational Philosophy and Theory>> 49(1), 1–6. doi:10.1080/00131857.2016.1177412

[27] https://www.kornferry.com/insights/featured-topics/future-of-work/2022-future-of-work-trends

[28] Mintzberg, H.: (1979). <<The structuring of organizations: a synthesis of the research>> Prentice Hall.

[29] François VI, duque de La Rochefoucauld, (nacido el 15 de septiembre de 1613 en París, Francia, y fallecido el 16/17 de marzo de 1680 en París), escritor francés.

[30] Galascio Sánchez, M.A.: (2020) <<Mosaïque: El amanecer de una nueva era>> Editorial Círculo Rojo. Primera edición. España. Págs 272-273

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