
Vivimos en un entorno donde ya no es razonable confiar automáticamente en los medios de comunicación tradicionales. Con demasiada frecuencia han pasado de informar a administrar relatos, seleccionar marcos, priorizar agendas y gestionar percepciones. No es un fenómeno local; es un patrón global. En paralelo —también en España— han surgido iniciativas bienintencionadas, formatos que reúnen…
