Tras más de 13 años de guerra civil, Siria se encuentra en un momento de cambio radical. El régimen de Bashar al-Ássad, que sobrevivió gracias al apoyo de Irán y Rusia, ha colapsado. Una coalición liderada por Abu Muhammad al-Julani y su grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS) ha tomado el control en un giro inesperado, marcando un nuevo capítulo en la historia del país. Mientras tanto, actores internacionales y regionales, como Turquía, Estados Unidos, Rusia e Irán, están redefiniendo sus estrategias frente al nuevo panorama geopolítico.
Orígenes del conflicto
El conflicto comenzó en 2011, influenciado por la Primavera Árabe, con protestas en Daraa contra el régimen de Assad. La brutal represión desencadenó una guerra civil que evolucionó en un conflicto multipolar, implicando a grupos armados locales, potencias extranjeras y actores no estatales. Entre los factores clave se incluyen:
- Violencia estatal: Represión masiva de las protestas.
- Participación extranjera: Apoyo iraní y ruso al régimen frente a una oposición fragmentada respaldada por Turquía, Estados Unidos y estados del Golfo.
- Aparición del yihadismo: El Estado Islámico (ISIS) y otros grupos jihadistas se aprovecharon del caos para establecer enclaves.
Transformación reciente
En noviembre de 2024, un giro inesperado ocurrió cuando HTS lanzó una ofensiva desde la provincia de Idlib, logrando avances rápidos y decisivos:
- Toma de ciudades clave: Alepo, Hama, Homs y finalmente Damasco.
- Colapso del régimen: Las fuerzas del gobierno se desmoronaron, mientras Assad y su círculo cercano huyeron a Moscú.
- Establecimiento de un nuevo gobierno: HTS ha transferido el poder a un gobierno civil denominado <<Gobierno de Salvación Siria>>, liderado por tecnócratas.
Dinámica de poder regional
Los principales actores regionales han ajustado sus estrategias:
- Turquía: Apoya tácitamente a HTS para evitar el fortalecimiento kurdo en el norte.
- Rusia: Ha garantizado la preservación de sus bases estratégicas en Tartus y Latakia.
- Irán: Se encuentra debilitado tras años de desgaste militar y económico.
- Estados Unidos: Evalúa si levantar la designación de HTS como grupo terrorista para facilitar negociaciones futuras.
Factores clave de inestabilidad
- Resurgimiento de ISIS: Miles de combatientes permanecen detenidos en el este de Siria, representando una amenaza latente.
- Tensiones sectarias: Minorías como los alauitas y cristianos temen represalias y marginación bajo el nuevo régimen.
- Impacto humanitario: La reconstrucción de Siria enfrenta obstáculos significativos debido a la devastación económica y social.
Posible escenario futuro
La caída de Assad y el ascenso de HTS bajo una retórica más moderada abren un nuevo capítulo, pero persisten grandes desafíos. El equilibrio entre pragmatismo político y la amenaza de radicalización será determinante. La comunidad internacional deberá reevaluar sus enfoques para evitar que Siria se convierta nuevamente en un caldo de cultivo para la violencia y el extremismo.
