Quiero comenzar este análisis citando un segmento del discurso de John F. Kennedy, realizado el 27 de abril de 1961, en el Hotel Waldorf Astoria de Nueva York.
“La misma palabra <<secreto>> es repugnante en una sociedad libre y abierta; y nosotros, como pueblo, nos oponemos inherentemente e históricamente a las sociedades secretas, a los juramentos secretos y a los procedimientos secretos. Decidimos hace mucho tiempo que los peligros de la ocultación excesiva e injustificada de hechos pertinentes superan con creces los peligros que se citan para justificarla. Incluso hoy en día, hay poco valor en oponerse a la amenaza de una sociedad cerrada imitando sus restricciones arbitrarias. Incluso hoy en día, hay poco valor en asegurar la supervivencia de nuestra nación si nuestras tradiciones no sobreviven con ella. Y hay un peligro muy grave de que una supuesta necesidad de aumentar la seguridad sea aprovechada por aquellos ansiosos por expandir su significado hasta los límites mismos de la censura oficial y la ocultación. No tengo la intención de permitir esto en la medida en que esté bajo mi control. Y ningún funcionario de mi Administración, ya sea de alto o bajo rango, civil o militar, debería interpretar mis palabras aquí esta noche como una excusa para censurar las noticias, sofocar el disenso, encubrir nuestros errores o retener de la prensa y el público los hechos que merecen conocer”.
En la encrucijada de la política contemporánea que enfrenta EE.UU., los conceptos de <<Deep State>> (Estado Profundo) y su influencia en los eventos cruciales son cada vez más debatidos y analizados. Este término se refiere a una red de actores influyentes dentro del gobierno y las instituciones, quienes operan de manera subterránea para moldear políticas y decisiones, muchas veces al margen del escrutinio público y de los procesos democráticos formales. Este concepto, que ha cobrado mayor relevancia en los últimos años, sirve como marco de referencia para analizar eventos como el reciente atentado en el mitin de Donald J. Trump en Butler, Pennsylvania.
Este intento de asesinato de Donald Trump, obliga a formular preguntas esenciales sobre la Seguridad que presta el Servicio Secreto al expresidente, máxime después de escuchar los comentarios un tanto arrogantes de los responsables de la seguridad durante la entrevista antes de que se celebre el Congreso Nacional Republicano en Milwaukee.
En primer lugar, no se detectó ni se respondió de manera efectiva al individuo que escaló al techo cercano desde donde se realizó el disparo. Esto sugiere uno fallo en la vigilancia y la capacidad de respuesta inmediata ante una amenaza potencialmente mortal.
En segundo lugar, aparentemente, hubo falta de coordinación efectiva con las fuerzas locales de seguridad, lo cual podría haber contribuido a la confusión y a una respuesta menos eficaz al incidente.
Otro factor curioso: Es si el personal del Servicio Secreto estaba adecuadamente entrenado y preparado para manejar una situación de este tipo. Por ejemplo, un soldado básicamente entrenado podría haber sido capaz de detectar y neutralizar la amenaza, lo cual plantea dudas sobre el nivel de preparación del personal de seguridad de alto nivel.
En cuarto lugar, la falta de detección oportuna del atacante en el techo cercano, desde donde se realizó el disparo, indica un posible fallo en la seguridad perimetral y en la protección directa del presidente Trump en ese momento.
Por último, no se activaron procedimientos de emergencia ni se estableció una comunicación clara y efectiva para manejar la situación de crisis en el momento del disparo.
Poniendo sobre la mesa estos hechos objetivos que no responden a elucubraciones me pregunto: ¿Pueden salir mal todas estas cosas durante la protección de un ex presidente? Un candidato con un perfil mediático de carácter global que incita a las más salvajes pasiones tanto a favor como en contra.
Por otro lado, ¿quién era Thomas Mattew Crooks? Este joven de 20 años que trabajaba en una cocina de un hogar de ancianos y era miembro de un club de tiro local. Era de Bethel Park, en Pensilvania, a unos 70 km del lugar del intento de asesinato, y se graduó en 2022 en el instituto de Bethel Park con un premio de 500 dólares (458€) en matemáticas y ciencias, según un periódico local.
Aunque Crooks estaba registrado como republicano y había donado a un grupo de campaña liberal (Act Blue) en el pasado, no se ha identificado un motivo claro para el atentado. Las investigaciones están en curso para determinar si fue influenciado por algún grupo radical o si fue incitado a cometer el acto por alguien más. Aunque algunos lo describen como un joven callado y estudioso, otros mencionan que fue un solitario que a veces era objeto de burlas. Su aparente fascinación por la historia y el gobierno, junto con su interés en las armas, pinta un cuadro complejo y contradictorio de su personalidad y posibles motivaciones.
Ahora hablemos un poco sobre el Estado Profundo y otros conceptos que considero claves para comprender este suceso.
El “Estado Profundo” es un término que se utiliza para describir una red de actores gubernamentales y no gubernamentales que operan de manera encubierta para influir en la política y las decisiones gubernamentales. Este concepto implica la existencia de una estructura de poder paralela que, aunque no visible, ejerce un control significativo sobre las instituciones democráticas. Su origen se puede rastrear a contextos históricos donde las burocracias y los intereses establecidos actuaban independientemente de los líderes electos, tal como se ha observado en Turquía y Egipto.
Ejemplo: La resistencia interna dentro de las agencias de inteligencia estadounidenses frente a las políticas de Trump, donde se argumenta que ciertas decisiones y filtraciones fueron influenciadas por miembros del Deep State para contrarrestar sus directrices.
Grupos de Presión
Los grupos de presión son organizaciones que buscan influir en las decisiones políticas sin aspirar directamente a puestos de gobierno. Actúan mediante el lobby y otras formas de persuasión para promover intereses específicos. Su poder radica en la capacidad de movilizar recursos y ejercer influencia sobre los legisladores y otros actores clave del gobierno.
Ejemplo: La Asociación de Fabricantes de Automóviles (AMA) en Estados Unidos, que ha tenido un impacto considerable en la legislación sobre estándares de seguridad y emisiones a través de su capacidad de presión sobre los legisladores. Otro ejemplo, es la todopoderosa National Rifle Association (NRA) (Asociación Nacional del Rifle), que ha tenido un impacto considerable en la legislación sobre armas a través de su capacidad de presión sobre los legisladores.
Rivales Políticos
Los rivales políticos son individuos o grupos dentro del ámbito político que compiten por el poder y la influencia. Estas rivalidades pueden surgir dentro de un mismo partido o entre partidos opuestos, y a menudo reflejan diferencias ideológicas, de políticas o de intereses personales.
Ejemplo: La competencia entre Hillary Clinton y Bernie Sanders durante las primarias demócratas de 2016, que destacó las divisiones ideológicas dentro del Partido Demócrata entre los centristas y los <<progresistas>>.
Corporaciones multinacionales
Las corporaciones multinacionales son empresas que operan en múltiples países y que tienen una influencia significativa en las economías y las políticas locales. Su poder económico les permite ejercer presión sobre los gobiernos para obtener condiciones favorables para sus negocios.
Ejemplo: La influencia de empresas como Amazon y Google en la política fiscal y laboral no solo en Estados Unidos, sino en Europa donde han presionado para obtener exenciones impositivas y resistir regulaciones más estrictas.
Gobiernos extranjeros
Los gobiernos extranjeros son actores internacionales que pueden influir en la política de otros países a través de la diplomacia, la ayuda económica, la intervención militar o el espionaje. Estas intervenciones a menudo buscan promover intereses nacionales específicos.
Ejemplo: La intervención de Rusia en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, donde se ha documentado que el gobierno ruso utilizó desinformación y ciberataques para influir en el resultado electoral.
Activistas ideológicos
Los activistas ideológicos son individuos o grupos que promueven cambios políticos y sociales basados en un conjunto de creencias o ideologías. Pueden operar tanto dentro como fuera del sistema político formal, utilizando una variedad de tácticas que van desde la protesta pacífica hasta la acción directa, incluyendo en algunos casos actos violentos.
Un ejemplo notable es el movimiento Black Lives Matter, que busca abordar la injusticia racial y la brutalidad policial en Estados Unidos. No obstante, este movimiento que en teoría ha empleado tanto la protesta pacífica como la presión política, ha estado vinculado a episodios de alto grado de violencia, en su esfuerzo por alcanzar sus objetivos.
Motivaciones y actores detrás del intento de asesinato de Donald J. Trump
El atentado en el mitin de Donald Trump en Butler, Pennsylvania, ha generado un renovado interés en las dinámicas de influencia y manipulación en la política estadounidense, sugiriendo que podría haber motivaciones subyacentes detrás de eventos que parecen aislados o fortuitos, especialmente en el contexto de polarización actual.
Desde la óptica política, las motivaciones detrás del atentado podrían estar vinculadas al deseo de eliminar la figura de Trump, quien ha desafiado las normas establecidas y ha promovido agendas que chocan con intereses arraigados en el aparato estatal. Su retórica populista y su estilo de liderazgo disruptivo han generado una oposición feroz tanto dentro como fuera del gobierno. La teoría del Deep State postula que estos actores ocultos podrían ver a Trump como una amenaza a su poder y, por lo tanto, estarían dispuestos a tomar medidas extremas para neutralizarlo. En esta línea, debemos recordar que, durante las elecciones de 2016, Trump prometió <<drenar el pantano>>, lo que muchos interpretaron como una promesa de eliminar la corrupción en Washington, D.C. Sin embargo, hay quienes alegan que Trump, utilizó su cargo para beneficio personal y nombró a individuos éticamente cuestionables en su gabinete. Catherine Rampell periodista y columnista estadounidense argumenta que Trump tenía como objetivo eliminar a los expertos del gobierno, no solo a los funcionarios corruptos.
No obstante, debemos subrayar que, en los Estados Unidos, el número total de empleados federales es de aproximadamente 4 millones. Este total incluye tanto a empleados de tiempo completo como de tiempo parcial. De estos, alrededor del 8% trabaja a tiempo parcial, excluyendo a las fuerzas armadas. Además, hay alrededor de 19.7 millones de empleados en los gobiernos estatales y locales, lo que lleva el total de empleados gubernamentales en los EE. UU. a aproximadamente 23.7 millones.
El presidente electo de los Estados Unidos tiene la autoridad para nombrar a varios miles de funcionarios dentro del gobierno federal. Se estima que puede designar alrededor de 4,000 puestos, de los cuales aproximadamente 1,200 requieren confirmación del Senado. Estos nombramientos incluyen posiciones clave en el gabinete, embajadores y otros puestos de alto nivel en diversas agencias y departamentos federales. Sin embargo, en un gobierno tan extenso, los 2,800 funcionarios que el presidente puede nombrar sin la confirmación del Senado no son suficientes para realizar cambios profundos durante su primer mandato, ya que la administración cuenta con poderes informales y estructuras establecidas durante décadas.
En el ámbito sociocultural, el atentado puede interpretarse como un reflejo de la profunda polarización y división que caracteriza a la sociedad estadounidense contemporánea. Las teorías sobre el <<Deep State>> han fomentado una desconfianza generalizada hacia las instituciones, exacerbando las tensiones entre distintos grupos ideológicos. La manipulación de la opinión pública a través de los medios de comunicación y las redes sociales es evidente. Los medios audiovisuales parecen actuar más como agencias publicitarias de partidos políticos, utilizando técnicas de encuadre lingüístico para justificar determinadas acciones del Estado. El gobierno parece controlar todo el ecosistema informativo. Esto ha contribuido a un clima de sospecha y miedo, donde los actos de violencia política se vuelven más plausibles.
En el marco geopolítico, la posible influencia de actores extranjeros en el atentado no puede ser ignorada. Algunos gobiernos foráneos, como ha sido el caso de Rusia, podrían tener un interés estratégico en desestabilizar la política interna de Estados Unidos con el fin de debilitar su posición global. Ejemplos como la intervención en las elecciones de 2016 y otras acciones subversivas muestran que estos actores están dispuestos a utilizar diversas tácticas para afectar los resultados políticos en Estados Unidos.
En el contexto institucional, el atentado revela posibles deficiencias en los servicios de seguridad responsables de proteger a figuras políticas prominentes. El hecho de que el atacante haya podido situarse en un lugar estratégico sin ser detectado genera interrogantes significativas sobre la eficacia o la eventual complicidad por omisión dentro de dichos servicios. Esta situación podría alimentar la especulación sobre la existencia de una coordinación interna, donde elementos del establishment podrían haber facilitado el ataque.
El impacto de este tipo de actos violentos en la ciudadanía es profundo. La violencia política no solo amenaza la seguridad física de los individuos, sino que también socava la confianza en las instituciones democráticas y el estado de derecho. La percepción de que existen fuerzas ocultas que operan al margen de los procesos democráticos fomenta la desconfianza y la desilusión entre los ciudadanos, lo cual puede llevar a un aumento del cinismo y la apatía política. Además, la polarización exacerbada puede derivar en una espiral de violencia y represalias, debilitando aún más el tejido social y la cohesión nacional.
En última instancia, el atentado en el mitin de Donald Trump en Butler, Pennsylvania, representa un punto de inflexión crítico en el debate sobre el poder oculto y su influencia en la política nacional. La interacción entre intereses encubiertos y eventos públicos subraya la complejidad de la gobernanza en una era marcada por la desinformación y las agendas ocultas. Es imperativo que tanto los investigadores como el público en general continúen analizando estos eventos con un ojo crítico y un compromiso renovado con la transparencia y la integridad democrática. En un mundo donde la polarización política y la retórica incendiaria están en aumento, la vigilancia y el escrutinio constante del Deep State son más necesarios que nunca para proteger los valores fundamentales de la democracia y garantizar la justicia y la seguridad para todos los ciudadanos.
A continuación, presento 10 medidas para mejorar la calidad de la seguridad en grandes eventos con participantes de alta relevancia política y social..
- Fortalecer la seguridad en eventos públicos:
- Incrementar la vigilancia y controles de seguridad: Establecer medidas de seguridad adicionales, como la presencia visible de fuerzas de seguridad, el uso de detectores de metales, y la realización de registros en los accesos. Estas acciones disuaden posibles ataques y mejoran la capacidad de respuesta inmediata en caso de incidentes.
- Establecer perímetros seguros: Crear zonas de seguridad alrededor de los eventos con puntos de control bien definidos para gestionar mejor el acceso y prevenir la entrada de personas no autorizadas.
- Mejorar la coordinación entre agencias:
- Crear centros de comando unificados: Establecer centros de operaciones conjuntas donde diferentes agencias de seguridad (policía, bomberos, servicios médicos, etc.) puedan coordinar sus esfuerzos en tiempo real.
- Establecer simulacros y ejercicios conjuntos: Realizar entrenamientos y simulacros regulares que incluyan a todas las agencias relevantes para asegurar una respuesta coordinada y eficaz ante emergencias.
- Establecer tecnología avanzada:
- Utilizar inteligencia artificial y reconocimiento facial: Emplear sistemas de inteligencia artificial para monitorear grandes multitudes y utilizar tecnologías de reconocimiento facial para identificar individuos con antecedentes delictivos o comportamientos sospechosos.
- Desplegar drones y cámaras de vigilancia: Utilizar drones para proporcionar vigilancia aérea y cámaras de alta resolución para cubrir puntos estratégicos, mejorando así la capacidad de monitoreo en tiempo real.
- Capacitar al personal de seguridad:
- Proporcionar formación continua y especializada: Ofrecer programas de capacitación regulares y avanzados que incluyan tácticas de manejo de crisis, técnicas de negociación y primeros auxilios.
- Fomentar la resiliencia psicológica: Entrenar al personal de seguridad en habilidades de manejo del estrés y resiliencia para asegurar que puedan operar eficazmente bajo presión.
- Promover la transparencia:
- Fomentar la comunicación abierta y la rendición de cuentas: Asegurar que las operaciones y decisiones de seguridad sean transparentes para el público, lo que ayuda a construir confianza y reduce la percepción de secretismo.
- Realizar auditorías independientes: Implementar revisiones periódicas por organismos independientes para evaluar y mejorar las políticas de seguridad y transparencia.
- Fortalecer la legislación:
- Aprobar leyes más estrictas: Promulgar leyes que impongan sanciones severas a quienes planifiquen y ejecuten actos de violencia política, incluyendo la financiación y organización de tales actos.
- Establecer medidas preventivas: Establecer leyes que permitan a las fuerzas de seguridad actuar preventivamente ante amenazas creíbles y retirar de circulación a personas con historial de violencia.
- Combatir la desinformación:
- Desarrollar estrategias de comunicación efectiva: Implementar campañas de información pública que contrarresten la desinformación y las teorías de conspiración con hechos verificados.
- Colaborar con plataformas digitales: Trabajar junto a redes sociales y plataformas digitales para identificar y eliminar contenido que incite a la violencia o propague desinformación.
- Fomentar el diálogo político:
- Crear espacios de diálogo inclusivo: Establecer foros y mesas redondas donde representantes de diferentes facciones políticas puedan discutir y resolver conflictos de manera pacífica.
- Promover la mediación y negociación: Utilizar mediadores profesionales para facilitar negociaciones y resolver disputas antes de que escalen a violencia.
- Apoyar a las víctimas:
- Crear programas de asistencia integral: Ofrecer apoyo legal, psicológico y financiero a las víctimas de violencia política y sus familias, ayudándoles a recuperarse y reconstruir sus vidas.
- Establecer redes de apoyo comunitario: Formar grupos de apoyo dentro de la comunidad que puedan proporcionar asistencia y solidaridad a las víctimas.
- Involucrar a la sociedad civil:
- Fomentar la participación ciudadana: Incentivar a las organizaciones de la sociedad civil a involucrarse en la promoción de la paz y la resolución de conflictos, apoyando iniciativas locales y nacionales.
- Promover la educación en valores cívicos: Implementar programas educativos que fomenten el respeto, la tolerancia y la convivencia pacífica desde una edad temprana.
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