Sociología del Riesgo: Enfoque Integral

La Sociología del Riesgo, como disciplina académica, ha surgido como un campo interdisciplinario de primordial relevancia, dedicado a la meticulosa exploración de cómo la sociedad percibe y gestiona riesgos en diversos escenarios, que van desde desastres naturales hasta cambios políticos significativos. Este enfoque holístico no solo aspira a identificar y comprender las amenazas palpables, sino también a desentrañar las intrincadas interacciones y dinámicas subyacentes que influyen en la interpretación y manejo de los riesgos sociales. Es imperativo resaltar que el análisis de la Sociología del Riesgo debe abordar estas complejidades desde múltiples perspectivas, incluyendo la política, la psicológica, la mediática y la sociológica, con el propósito de captar la riqueza y diversidad de factores que moldean la percepción y respuesta de la sociedad frente a situaciones riesgosas. Figuras destacadas en este ámbito, como Beck (1992) y Douglas (1992), han desempeñado un papel fundamental al establecer las bases teóricas de la disciplina. Su enfoque crítico no solo ha proporcionado una comprensión más profunda de las dinámicas de riesgo en la sociedad moderna, sino que también ha sentado las bases para investigaciones futuras, orientadas a abordar desafíos emergentes y a comprender las transformaciones en las estructuras de riesgo en constante evolución.[1][2] 

Desde la óptica política, la Sociología del Riesgo no solo examina el impacto de las decisiones gubernamentales en la percepción y gestión de riesgos, sino que también desentraña las complejidades de la interacción entre el poder político y la seguridad societal. Como señala Beck (1992), las políticas estatales a menudo fracasan en reflejar con precisión las amenazas emergentes, dando lugar a estrategias de gestión que pueden resultar ineficaces en la mitigación de los riesgos. Un caso paradigmático que ilustra esta disonancia entre las políticas gubernamentales y las amenazas reales se encuentra en la respuesta de la Unión Europea a la crisis migratoria. Las políticas adoptadas por algunos países no solo generaron riesgos humanitarios evidentes, sino que también provocaron tensiones políticas significativas dentro de la Unión Europea, como destaca Sassen (2016). Este ejemplo resalta la necesidad de un enfoque más coherente y sensato por parte de los gobiernos para abordar los riesgos emergentes, reconociendo las complejidades inherentes y evitando consecuencias no deseadas tanto a nivel humanitario como político.[3]

Desde la perspectiva psicológica, la Sociología del Riesgo profundiza en cómo las percepciones individuales y colectivas dan forma a la comprensión de los riesgos, explorando la complejidad de las decisiones humanas en situaciones potencialmente amenazantes. La teoría de la percepción del riesgo de Slovic (1987) subraya que las personas suelen subestimar los riesgos asociados a situaciones familiares, mientras que tienden a sobreestimar los riesgos vinculados a lo novedoso, fenómeno que puede ejercer una influencia significativa en la toma de decisiones y, por ende, en el diseño de políticas públicas.[4] Un ejemplo revelador de esta dinámica se manifiesta en la crisis financiera europea de 2008, donde las percepciones psicológicas de inseguridad financiera, como documentan Copelovitch et al. (2016), desempeñaron un papel crucial en la erosión de la confianza en las instituciones. Esta interacción entre la psicología individual y la toma de decisiones colectivas resalta la importancia de comprender las complejidades psicológicas que subyacen a la percepción de riesgos, especialmente en contextos de crisis económicas que afectan la confianza en las instituciones financieras y gubernamentales.[5]

En la esfera mediática, la Sociología del Riesgo profundiza en la influencia de los medios de comunicación en la percepción pública de los riesgos, destacando cómo las representaciones mediáticas pueden tanto amplificar como mitigar la percepción del riesgo.[6] La poderosa capacidad de los medios para dar forma a la opinión pública se ilustra de manera elocuente a través de la cobertura mediática de la crisis de refugiados en Europa. En este contexto, la narrativa mediática no solo contribuyó a la polarización de opiniones, sino que también generó una percepción distorsionada de los riesgos asociados.[7]. Este ejemplo subraya la necesidad de un análisis crítico de cómo los medios de comunicación pueden influir en la percepción colectiva de los riesgos, y cómo dichas percepciones pueden tener consecuencias significativas en la formación de políticas y en la respuesta social a situaciones riesgosas.

Dentro del ámbito sociológico, se realiza un minucioso análisis sobre cómo las estructuras sociales y las dinámicas de poder ejercen una influencia determinante en la gestión de riesgos. La propuesta de Douglas (1992) destaca que las decisiones relacionadas con los riesgos están intrínsecamente vinculadas a la estructura social, y la gestión de riesgos puede convertirse en un medio eficaz para ejercer control social. La pandemia de COVID-19 en Europa ha servido como un claro ejemplo de cómo las desigualdades sociales inciden directamente en la vulnerabilidad frente a los riesgos sanitarios.[8] Este fenómeno subraya la necesidad urgente de un enfoque sociológico en la Sociología del Riesgo, que no solo reconozca las disparidades sociales, sino que también busque abordarlas de manera integral para garantizar una gestión de riesgos equitativa y efectiva a nivel societal.

Conclusiones y Perspectivas Futuras 

La Sociología del Riesgo, al proporcionar un marco integral para comprender y gestionar los riesgos en la sociedad contemporánea, no solo resalta la importancia de reconocer las complejas interconexiones entre las perspectivas política, psicológica, mediática y sociológica para abordar desafíos actuales, sino que también se presenta como una herramienta valiosa para anticipar y gestionar riesgos inesperados en el futuro. Esta disciplina puede desempeñar un papel fundamental al analizar las tendencias emergentes y colaborar en la mejora de la toma de decisiones gubernamentales, el entendimiento de las percepciones individuales y sociales, la anticipación de la influencia mediática en la percepción del riesgo, y la comprensión de las dinámicas sociológicas que podrían afectar la gestión de riesgos futuros, contribuyendo así a la construcción de sociedades resilientes y adaptativas.

Referencias:

[1] Smart, B. (1994). <<Reviews: Ulrich Beck, Risk Society: Towards a New Modernity>> (London and New York, Sage, 1992) Thesis Eleven, 37(1), 160-165. https://doi.org/10.1177/072551369403700115

[2] Douglas, M. (1992). <<Risk and Blame: Essays in Cultural Theory>>. London: Routledge. ISBN 0-415-06280-2.

[3] Sassen, S. (2014) <<Expulsions: brutality and complexity in the global economy>>. Cambridge, Massachusetts: The Belknap Press of Harvard University Press,

[4] Slovic, P. (1987). <<Perception of risk>>. Science, 236(4799), 280–285. https://doi.org/10.1126/science.3563507

[5] Copelovitch, M., et al. (2016)  <<The Political Economy of the Euro Crisis>> Comparative Political Studies 49 (7) (March 14): 811–840. doi:10.1177/0010414016633227

[6] Cottle, S. (2006) <<Mediatized Conflict: Understanding Media and Conflicts in the Contemporary World>>. Open University Press.

[7] Andersson, R. (2019) <<The West’s Obsession with Border Security Is Breeding Instability>>. Foreign Policy https://foreignpolicy.com/2019/11/16/border-security-european-union-instability-illegal-immigration/

[8] Link, B. G., & Phelan, J. (1995) <<Social conditions as fundamental causes of disease>>. Journal of health and social behavior, Spec No, 80–94.

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