La adolescencia es un período crítico de desarrollo en el que los jóvenes aprenden a través de la toma de decisiones y la consecuencia de sus acciones. Como señala el autor Steinberg (2014), en su obra “Age of Opportunity: Lessons from the New Science of Adolescence», es esencial comprender que los adolescentes aprenden cometiendo errores y enfrentando las consecuencias de sus decisiones. Este proceso de aprendizaje es similar al de los niños pequeños que aprenden a caminar, donde caen repetidamente antes de dominar la habilidad. Cada error que cometen los adolescentes representa un momento de aprendizaje en el cual deben asumir la responsabilidad de sus acciones. Para padres y cuidadores, es crucial ser pacientes y comprensivos durante esta fase de ensayo y error en el crecimiento de los adolescentes.[1]
Es común que los padres sientan malestar cuando sus hijos adolescentes toman decisiones que resultan incómodas para ellos y para quienes los rodean. En este proceso de aprendizaje, es esencial que los adolescentes comprendan cómo tomar mejores decisiones en la vida. Sin embargo, es importante que los padres no repriman inmediatamente o enojadamente a sus hijos cuando toman decisiones equivocadas. En lugar de castigar, la función de la corrección debe ser orientada a prevenir futuros comportamientos problemáticos, no a imponer penitencia.[2]
En el desarrollo de los adolescentes, la toma de decisiones y las consecuencias de sus acciones desempeñan un papel crucial. De manera similar a los niños que aprenden a caminar, los adolescentes pueden tropezar en su camino hacia la toma de decisiones responsables. Cada error que cometen representa una oportunidad para aprender a asumir la responsabilidad de sus acciones y aprender de ellas.
Uno de los errores comunes que cometen los padres es intentar evitar que sus hijos adolescentes tomen decisiones equivocadas para protegerlos de los riesgos y peligros. Sin embargo, esta sobreprotección puede tener efectos negativos. Según Arnett (2016) en su libro «Adolescence and Emerging Adulthood: A Cultural Approach», cuando los padres evitan que sus hijos tomen decisiones equivocadas, les privan de la oportunidad de aprender sobre la toma de decisiones y de enfrentar las consecuencias de sus acciones. Esto también puede enviar un mensaje infantilizante de que los padres creen que sus hijos son incapaces de cuidarse a sí mismos, lo que puede minar la confianza de los adolescentes en sí mismos. Además, los adolescentes que no tienen la oportunidad de aprender a cometer y recuperarse de errores en casa pueden enfrentar dificultades significativas cuando se independizan como adultos jóvenes.[3]
En lugar de evitar que los adolescentes tomen decisiones equivocadas, es recomendable que los padres les brinden la libertad para tomar sus propias decisiones, incluso cuando parezcan incorrectas desde la perspectiva de los padres. Esto permite que los adolescentes se sientan más independientes, respetados y que aprendan de las consecuencias de sus elecciones.
En situaciones en las que un adolescente toma una decisión equivocada, es común que los padres reaccionen reprendiendo inmediatamente y enojados. Sin embargo, esta reacción puede hacer que los adolescentes se vuelvan defensivos, respondan con enojo o se cierren emocionalmente. En lugar de reaccionar con ira, los padres pueden ayudar mejor a sus hijos adolescentes al mantener la paciencia, incluso ante errores graves. Esto les brinda a los adolescentes la oportunidad de reflexionar y aprender de las consecuencias de sus malas decisiones.
Cuando los adolescentes parecen actuar de manera irracional, los padres pueden permitirles tiempo y espacio para calmarse antes de involucrarse en una discusión tranquila sobre el proceso de pensamiento que los llevó a comportarse de esa manera. A veces, los adolescentes admitirán que no pensaron completamente en las consecuencias de sus acciones. En tales casos, los padres pueden alentar a los adolescentes a pausar y pensar cuidadosamente antes de actuar. En otras ocasiones, los adolescentes pueden no haber evaluado los riesgos potenciales de sus acciones debido a la falta de experiencia. En estas situaciones, los padres pueden compartir su sabiduría y experiencias para ayudar a los adolescentes a tomar decisiones más informadas.
La cuestión de cómo aplicar castigos adecuados por malos comportamientos es una preocupación común de los padres. En este sentido, es importante recordar que el propósito de los castigos no debe ser la penitencia o la retribución, sino la prevención de futuros malos comportamientos. Cuando un adolescente muestra un genuino arrepentimiento por una mala elección, un castigo puede no ser necesario, ya que su remordimiento debería ayudar a prevenir la repetición de ese comportamiento.
Cuando se considera apropiado administrar un castigo, como en casos de comportamientos recurrentes, el castigo debe estar relacionado con la corrección de las consecuencias del comportamiento, si es posible. Por ejemplo, si un adolescente rompe algo, se le puede pedir que lo reemplace utilizando sus recursos financieros. Si no tiene suficiente dinero, se le puede pedir que realice trabajo físico para «pagar» los daños que causó. Los castigos no deben ser excesivos, ya que los adolescentes podrían percibirlos como irracionales y centrar su atención en la naturaleza del castigo en lugar de reflexionar sobre cómo pueden mejorar su comportamiento.
En síntesis, en cada fase de la vida, las personas aprenden a través de la evaluación de las consecuencias de sus acciones. Los padres pueden brindar el mejor apoyo al proceso de aprendizaje de sus adolescentes al proporcionar orientación tranquila y darles la libertad para tomar sus propias decisiones. Esto no solo les permite aprender de sus errores, sino que también fomenta su independencia y autoestima en el camino hacia la edad adulta.
A continuación, comparto10 medidas detalladas sobre cómo los padres pueden brindar el mejor apoyo en el proceso de aprendizaje de sus adolescentes:
- Fomentar la comunicación abierta: Establecer un ambiente en el que los adolescentes se sientan cómodos compartiendo sus pensamientos, preocupaciones y decisiones es fundamental.
- Practicar la escucha activa: Los padres deben prestar atención completa a lo que sus hijos dicen, mostrando interés genuino por sus perspectivas y experiencias.
- Ofrecer consejos en lugar de imponer decisiones: En lugar de dictar lo que los adolescentes deben hacer, los padres pueden proporcionar orientación y sugerencias, permitiendo que sus hijos tomen decisiones informadas.
- Establecer límites y consecuencias claras: Los padres pueden definir reglas y límites razonables, así como las consecuencias de no cumplir con ellos, lo que ayuda a los adolescentes a comprender la importancia de la responsabilidad.
- Fomentar la autonomía: Permitir a los adolescentes tomar decisiones apropiadas para su edad, incluso si los padres no están completamente de acuerdo, les ayuda a desarrollar un sentido de independencia y autoeficacia.
- Brindar apoyo emocional: Los padres deben estar disponibles para ofrecer apoyo emocional y consuelo cuando los adolescentes enfrenten las consecuencias de sus decisiones, sin juzgarlos.
- Enseñar habilidades de resolución de problemas: Ayudar a los adolescentes a desarrollar habilidades para abordar problemas y tomar decisiones informadas es esencial para su crecimiento.
- Promover la reflexión: Animar a los adolescentes a pensar en las posibles consecuencias de sus acciones antes de tomar decisiones impulsivas.
- Celebrar los éxitos y los aprendizajes: Reconocer y elogiar los logros de los adolescentes, así como los momentos en los que aprenden de sus errores, refuerza su autoestima.
- Mantener la paciencia y la empatía: Reconocer que el proceso de aprendizaje de los adolescentes implica cometer errores y enfrentar desafíos, y mostrar comprensión en lugar de enojo, es esencial para mantener una relación saludable y de apoyo.
[1] Steinberg, L. (2014) <<Age of Opportunity: Lessons from the New Science of Adolescence>>. Houghton Mifflin Harcourt.
[2] Ibídem
[3] Arnett, J. J. (2016) <<Adolescence and Emerging Adulthood: A Cultural Approach>>. Pearson.
