Descubre la fuente de tu valor interior

La esperanza y el valor son dos aliados inseparables. Reconocer lo que nos otorga valía nos orienta hacia conductas que genuinamente nos hacen sentir valiosos. La creación de significado a través de nuestros valores humanos nos sume en una profunda sensación de valía. A menudo, tomamos la decisión, de manera inconsciente, de valorar o devaluar. En términos generales, experimentamos autenticidad y una fuerte dosis de esperanza cuando optamos por valorar más que devaluar.

Hace años, empecé a pedir a mis amigos que describieran qué los hacía valiosos, importantes y dignos de aprecio. La mayoría solía confundir valor con derecho, privilegios, posesiones, dinero o popularidad, revelando un punto central de atención.

El secreto radica en ser «valioso» o tener la habilidad de valorar. La creación de valor nos convierte en seres valiosos, otorgándole importancia y dignidad a personas y cosas, mereciendo nuestro aprecio, tiempo, esfuerzo y protección. El valor se origina en el cerebro humano y se proyecta hacia el exterior para compartirlo con otros.

Valorar o devaluar

Siempre tenemos la elección de valorar o devaluar, aunque en la mayoría de los casos, tomamos esta decisión de manera inconsciente. Valorar a alguien o algo implica considerarlo importante y merecedor de aprecio, tiempo, esfuerzo y protección. Las emociones vinculadas al valor incluyen interés, aprecio, cariño, amor, alegría y admiración. Experimentar valor nos impulsa a desear profundizar en la relación con la persona o cosa valorada. El orgullo representa un sentimiento de autovaloración.

Devaluar a alguien o algo es percibirlo como una amenaza para el ego o como algo carente de importancia, no merecedor de aprecio y protección. La devaluación nos lleva a querer evitar o atacar. Las emociones relacionadas con la devaluación son la ira, el resentimiento, el odio, el desprecio y el asco. La ira, el resentimiento y el odio nos impulsan a neutralizar la amenaza percibida, llegando incluso a la destrucción. El desprecio nos incita a actuar con superioridad frente a la persona que representa la amenaza. El asco nos insta a evitar o descartarla.

Los sentimientos de autodevaluación incluyen la culpa (por transgredir valores), la vergüenza (por fallar en relaciones o tareas) y la tristeza (por la pérdida de algo o alguien de valor).

Efectos de valorar

La creación de valor brinda propósito y significado a la vida. Aumenta nuestra capacidad para aprender, crecer y mejorar. Al crear valor, nos sentimos auténticos y llenos de esperanza. Experimentar valor nos brinda una profunda sensación de bienestar y vitalidad. Nos sentimos más vivos al contemplar una hermosa puesta de sol, al conectarnos con seres queridos, al experimentar una compasión genuina por otros, al tener experiencias espirituales, al apreciar la creatividad y al sentirnos comprometidos con causas comunes.

Efectos de devaluar

La devaluación constante engendra una sensación de falta de autenticidad; estamos seguros de lo que rechazamos, pero no tanto de lo que defendemos. Llena nuestra vida de insultos, amenazas, dolor, agotamiento, aburrimiento, egoísmo, ansiedad o depresión cínica. Dificulta nuestra habilidad para crear valor y significado. Aumenta los errores en el desempeño, reduce la tolerancia a la frustración y disminuye nuestra atracción física y sexual. Nos expone a enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, cáncer, hipertensión, resfriados, gripe, dolores de cabeza, malestares estomacales, adicciones al alcohol y drogas, impulsividad y comportamientos compulsivos como el trabajo excesivo y la búsqueda de gratificación sexual. Si no controlamos esta tendencia, conduce al agotamiento o la desesperanza.

La devaluación por lo general provoca respuestas recíprocas de otros. La ira y el resentimiento generan más ira y resentimiento. Expresar o insinuar odio aumenta el odio, al igual que odiar a quienes odian.

Así como elevamos nuestra autovaloración al valorar a otros, la disminuimos al devaluar a los demás. Recuerda siempre que tenemos la elección de valorar o devaluar. Como ejercicio, tómate un momento para escribir a mano lo que te hace valioso.

A continuación, comparto 10 medidas que nos pueden ayudar a descubrir nuestra fuente de valor interior:

  1. Reflexión personal: Dedica tiempo a reflexionar sobre lo que te hace sentir valioso. ¿Cuáles son tus valores personales y qué es importante para ti?
  1. Autoevaluación de emociones: Observa tus emociones y reconoce cómo te sientes cuando valoras algo o alguien, en contraste con cuando devalúas. Esto te ayudará a identificar lo que realmente aprecias en la vida.
  1. Practicar la autovaloración: Aprende a valorarte a ti mismo. Reconoce tus logros, habilidades y contribuciones. Haz una lista de tus cualidades y éxitos personales.
  1. Exploración de pasiones: Identifica tus pasiones y lo que te apasiona en la vida. Lo que te apasiona a menudo está vinculado a tus valores más profundos.
  1. Establecer objetivos significativos: Fija metas que estén en sintonía con tus valores y lo que valoras en la vida. Esto te dará un sentido claro de dirección y propósito.
  1. Practicar la gratitud: Aprecia conscientemente las cosas, las personas y las experiencias que valoras. Lleva un diario de gratitud para recordarte a diario lo que es importante.
  1. Fomentar relaciones significativas: Cultiva relaciones con personas que compartan tus valores y te ayuden a crecer como individuo. Las relaciones significativas pueden fortalecer tu sentido de valía.
  1. Buscar experiencias enriquecedoras: Busca actividades y experiencias que te hagan sentir auténtico, lleno de vida y conectado con tus valores personales.
  1. Eliminar la autodevaluación: Identifica y trabaja en superar los sentimientos de culpa, vergüenza o tristeza que puedan surgir de la violación de tus valores. Aprende a perdonarte a ti mismo.
  1. Autoconocimiento continuo: La autoexploración y el autoconocimiento son procesos continuos. Mantén una mente abierta para descubrir y desarrollar tu fuente de valor interior a lo largo de la vida.

Deja un comentario