Afrontar secuelas traumáticas y evolucionar tras la experiencia del cáncer

El desafío de afrontar y superar el cáncer va más allá de su mera dimensión médica; engloba una red interconectada de aspectos psicológicos, sociológicos y culturales. El diagnóstico y tratamiento del cáncer puede dar lugar a heridas emocionales y traumas, pero también puede ser un catalizador para el crecimiento y el desarrollo personal. Esta reflexión, aborda cómo estas perspectivas se entrelazan en el viaje de las personas afectadas por el cáncer, destacando la importancia un enfoque holístico e interdisciplinario a pacientes y supervivientes.

En la dimensión psicológica, el diagnóstico de cáncer puede generar una serie de respuestas emocionales y psicológicas, incluyendo ansiedad, depresión y estrés post-traumático. Autores como Tedeschi y Calhoun (1996) han acuñado el término «crecimiento postraumático» para describir cómo las personas pueden experimentar un mayor sentido de apreciación de la vida, relaciones más profundas y mayor fortaleza emocional después de enfrentar una experiencia traumática.

Desde la óptica sociológica, el cáncer puede ser entendido como un fenómeno influido por factores sociales, como el apoyo de la familia y la comunidad, la accesibilidad a la atención médica y las disparidades en la salud. La influencia de la cultura en la interpretación y respuesta al cáncer, así como la importancia de la red de apoyo social en el proceso de adaptación se tornan en elemetos esenciales.

En el ámbito médico, los avances en la detección precoz y los tratamientos sanitarios han mejorado significativamente las tasas de supervivencia al cáncer. La atención integral y la atención centrada en el paciente son esenciales para abordar tanto los aspectos físicos como emocionales. Autores como Holland et al. (2010) han destacado la necesidad de una atención integrada que considere los aspectos emocionales y psicológicos de la experiencia del cáncer.

El área cultural desempeña un papel fundamental en la interpretación y expresión de la enfermedad. Diferentes culturas pueden tener creencias y prácticas únicas en relación con el cáncer y su tratamiento. Por ejemplo, en algunas culturas, el cáncer puede ser estigmatizado, lo que afecta la disposición de los individuos a buscar ayuda médica. Algunos investigadores han explorado cómo las creencias culturales influyen en la experiencia y la respuesta al cáncer.

El proceso de sobrellevar heridas post-traumáticas y experimentar crecimiento después del cáncer es un fenómeno multidimensional que implica elementos psicológicos, sociológicos y culturales interrelacionados. Un enfoque holístico en la atención al cáncer no solo se centra en el tratamiento médico, sino que también considera la salud mental, el apoyo social y las influencias culturales. Comprender estas perspectivas y su interacción puede mejorar la calidad de vida de los pacientes y supervivientes de cáncer, fomentando un proceso de adaptación más completo y enriquecedor.

A continuación propongo 10 medidas medidas para superar los desafíos Post-Cáncer:

  1. Abrazar la actividad física: Participar en ejercicio regular para aliviar la angustia psicológica y promover el bienestar.
  2. Fomentar la apertura: Compartir la experiencia del cáncer con otros para construir conexiones y fomentar la comprensión.
  3. Explorar la filosofía: Adentrarse en obras filosóficas para abordar amenazas existenciales y reflexionar sobre las incertidumbres de la vida.
  4. Buscar perspectiva literaria: Leer literatura que examine los aspectos intangibles de la existencia humana, ofreciendo nuevas perspectivas.
  5. Abrazar el cambio: Reconocer la continuidad y discontinuidad de la vida antes y después del cáncer, fomentando el crecimiento personal.
  6. Reevaluar Prioridades: Reflexionar sobre el propósito de la vida y reajustar prioridades para un viaje post-cáncer gratificante.
  7. Integrar el trauma: Aceptar la experiencia del cáncer como parte de la identidad, permitiendo que el crecimiento personal emerja.
  8. Cultivar mecanismos de afrontamiento: Desarrollar estrategias saludables de afrontamiento, como actividades al aire libre o pasatiempos creativos.
  9. Practicar la autocompasión: Tratarse con amabilidad y reconocer los desafíos superados en el camino.
  10. Disfrutar los placeres de la vida: Celebrar la vida al disfrutar pequeñas alegrías, como saborear un trozo de chocolate oscuro, para encontrar significado más allá del trauma.

Referencias:

Tedeschi, R. G., & Calhoun, L. G. (1996) <<The Posttraumatic Growth Inventory: measuring the positive legacy of trauma>> Journal of traumatic stress, 9(3), 455–471. https://doi.org/10.1007/BF02103658

Kleinman, A. (1988) <<The Illness Narratives: Suffering, Healing, and the Human Condition>> Basic Books.

Holland, J.C., & Bultz, B.D. (2007) <<The NCCN guideline for distress management: a case for making distress the sixth vital sign>>. Journal of the National Comprehensive Cancer Network: JNCCN, 5 1, 3-7 .

Porter R. (1981) <<Patients and healers in the context of culture. An exploration of the borderland between anthropology, medicine, and psychiatry>>. Medical History, 25(4), 435–436.

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